Son pocos los elegidos
Por Juliana Trejos
lajuliska@hotmail.com




No podemos negar lo que es verdad, que la vida es un proceso, y ese proceso se compone de momentos y de circunstancias que traen a nuestra cabeza los mejores recuerdos y a nuestros corazones los más profundos sentimientos. ¿Que de qué hablamos? Sí señor, nada más y nada menos que de las promociones 2007. Porque en este momento culmina una parte importante en la vida de cada uno de los graduandos. Lo más preocupante es cuando está por terminar para siempre esa etapa de colegio. Sí, ese dónde aprendimos a leer, a escribir, ahí donde hicimos nuestras primeras actuaciones, donde bailamos, donde capamos clase, donde perdimos, donde ganamos, donde lloramos, donde jugamos, donde reímos. Y qué decir de aquellos maestros llenos de sabiduría y paciencia, la ceremonia de grado, el discurso, el paseo, los amigos, pero lo más importante de todo es que poco a poco crecimos, y después de mencionar todo esto es que digo: “¡hay compañeros, lo que nos espera¡”

Y es aquí donde vale la pena preguntarnos qué tanto aprovechamos esta parte del proceso que termina. Sin dejar de lado que las grandes tristezas son las que nos hacen gozar de las más grandes alegrías, y que hay que asumir los retos más grandes para hacernos más fuertes, con seguridad y confianza, porque el proceso continúa y las buenas oportunidades solo se presentan una vez en la vida. No sobra decir que pensar tanto es perder, y tampoco que seguir con este proceso es no dejar morir el sueño que una vez tuvimos de niños, unos siendo las estrellas del rock, otros los mejores abogados del país, muchos doctores y así... no importa lo que decidamos ser. Dijeron por ahí: “en lo que sea, pero el mejor”. Pero he aquí un gran problema. ¿Cuántos de los estudiantes que se gradúan cada año tienen acceso a la educación superior? Es cierto que muchos no entran simplemente porque no les interesa; pero qué hay de quienes lo quieren pero no pueden, eso es más triste aún, porque los créditos que ofrecen muchas entidades, es como dicen por ahí echarse la soga el cuello; estudia 5 años pero debe pagar la carrera durante toda la vida. Universidades públicas donde miles de personas se pelean un cupo; universidades privadas, dónde los únicos que estudian son los que tienen dinero, y no hay que abrir mucho los ojos para darnos cuenta que son una minoría. Pero así es la educación colombiana y su sistema neoliberalista, donde no todos tenemos derecho a la educación porque según ese sistema lo público no sirve y así se pretende formar ciudadanos concientes.

Ya no es un secreto que la educación es un producto como cualquier otro, pero que beneficia a muchos y al mismo tiempo a nadie, porque de un 100% solo un mínimo porcentaje tienen acceso a la educación superior. Un ejemplo tangible es el de la Universidad Nacional de Colombia, a la que se presentan cada año 100.000 aspirantes y solo 9.500 logran ser admitidos. Después de analizar un poco este asunto cabe resaltar que es un motivo más para seguir de pie, luchando por un futuro aunque no sea visible.





     
 




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